"Transformado" En Mi Salud Espiritual (día 2)

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios. Juan 1:12-13 (NVI)

Somos los hijos de Dios. Cuando creemos en Jesucristo nos acercamos a Dios el Padre. Tan cercanos que de hecho nos llama sus hijos e hijas. Somos parte de su familia ahora. Completamente amados, aceptados y recibidos.

¿Qué significa eso? Significa que tenemos que experimentar la misma relación de amor e intimidad que Jesús compartió con el Padre. Romanos 8:15 (NVI) dice, "Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando Él los adopto como sus propios hijos. Ahora lo llamamos Abba padre'."

Debemos puntualizar esto, el llamarlo, “Abba Padre" lo escuchamos primero de los labios de Jesús cuando Él oraba en el jardín de Getsemani. Jesús clamo, "Abba, padre, todo es posible para ti." (Marcos 14:36ª NVI). Increíblemente, nos dirigimos a Dios como “Abba, Padre" justo como Jesús lo hacía. Le hablamos a Dios como Jesús lo hizo. Él nos ha otorgado completo acceso (Efesios 2:18). Sin restricciones, sin requisitos, sin limitaciones. Tenemos entrada, somos aceptados, hay pertenencia. Hasta el punto de que podemos orar abiertamente, “Abba, Padre", igual que Jesús. Compartimos la relación de intimidad, amor y unión que el Padre y el Hijo han tenido por toda la eternidad.

Jesus, el hijo divino por naturaleza te invita, por gracia, a participar en su vida de amor con el Padre. Todo esto es lo que has recibido al entrar en su familia. Así de grande es tu pertenencia. Así de segura está tu identidad. Dios el Padre te da la bienvenida en su casa. De hecho, cuando clamas “Abba, Padre," Él te responde "Mi hijo amado." El creador del universo te aprecia y se deleita en ti.

PARA MEDITAR: ¿Qué escuchaste?,  ¿Qué piensas?, ¿Qué vas a hacer? Ahora habla con Dios…

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