Con Los Dientes








Cuatro amigos se fueron a practicar alpinismo, cuando iban subiendo, uno de ellos resbaló y cayó por un precipicio de unos veinte metros de profundidad, aterrizando sobre una cornisa más abajo.  Los otros tres, teniendo la esperanza de poder rescatarle, le dijeron a gritos: ¿José, estás bien?  Él contestó: “Estoy vivo, pero creo que me he roto los dos brazos”.  Entonces, los tres le gritaron: No te preocupes, te vamos a lanzar una cuerda para subirte, “Está bien”, respondió José.

Después de lanzar la cuerda, empezaron a tirar de ella con todas su fuerzas, trabajando lo más que pudieron para salvar a su amigo herido. Cuando le habían subido más de la mitad del camino, de repente recordaron que les había dicho que se había roto los brazos; Le dijeron: José, si te has roto los brazos, ¿cómo es posible que aguantes?

Con la mandíbula muy apretada, respondió: “Con los dieeeeeeeeeeeentes”.

Algunos días, lo mejor que podemos hacer es aguantar “con uñas y dientes”. Hasta los más fuertes y sabios pasamos por momentos en los que no encontramos una respuesta, y sin lograr encontrar una salida; lo único que podemos hacer en momentos comos ésos es mirar hacia arriba y confiar en que Dios nos va a sacar de allí; y Él lo hará. En el caso de que estés pasando por una gran situación hoy, no sueltes la “cuerda”. Si es preciso, ¡Agárrate con los Dientes! A veces, sólo el Señor puede arreglar las cosas… Tranquilízate, confía en Él y déjale obrar.

Pero todo el que confíe en él jamás será avergonzado». Romanos 9:33b NTV

Así se encontraba Pablo cuando escribió: De hecho, esperábamos morir; pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar solo en Dios, quien resucita a los muertos. 2 Corintios 1:9 NTV

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