"Transformado" En Mi Salud Espiritual (día 7)

¿Quién nos apartara del amor de cristo?, ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?... Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:35-39 NVI

Este desafiante y reconfortante pasaje nos asegura el profundo amor de Dios por nosotros como sus hijos. Y es una promesa para ti, si alguna vez te has preguntado, "si Dios me ama, ¿por qué sufro?”

Este texto es un reto, ya que describe a nuestros antepasados, aquellos cristianos perseguidos, sufriendo la separación de sus familias, amigos, casas, posesiones, incluso la vida misma. Sin embargo, pablo los consuela a ellos y a nosotros, asegurándonos a todos que ¡nada nos puede separar del abrazo amoroso de Dios!

El pasaje también es difícil porque todos aquellos que sufren son identificados como hijos de Dios: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ‘Abba padre’ El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con cristo, pues si ahora sufrimos con Él, también tendremos parte con Él en su gloria." (Romanos 8:14-17 NVI). El Amor de Dios, la relación íntima de Dios con sus hijos no disminuye, de hecho se fortalece con el sufrimiento.

El sufrimiento no significa que no somos amados por Dios, o que Él está disgustado o decepcionado de nosotros. Recuerda, Jesús anima a los que ama, “yo les he dicho estas cosas para que en mi tengan paz. En este mundo afrontaran aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”, (Juan 16:33 NVI).

Cuando vemos que el sufrimiento es parte de la experiencia humana con nuestro Padre celestial, nos preguntamos: "¿Te imaginas ir a través del sufrimiento sin Él?" 

Y creemos en su increíble promesa, “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito." (Romanos 8:28 NVI).

PARA MEDITAR: ¿Qué escuchaste?,  ¿Qué piensas?, ¿Qué vas a hacer? Ahora habla con Dios…

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